El vidrio puede soldarse al metal mediante un procedimiento que forma una junta más sólida que el vidrio mismo. En este procedimiento, que ha sido desarrollado por los ingenieros de la General Electric, se emplea hidruro de titanio. Las porciones de vidrio y metal que se van a soldar se pintan primero con una capa delgada de hidruro de titanio y se recubren luego con soldadura. Las partes se calientan juntas dentro de una cámara al vacío. A una temperatura aproximadamente 482º C, el titanio se descompone, causando que la soldadura derretida se adhiera a las porciones pintadas. |