Algunas veces, cuando se está entretenido en la labor de soldar, y en un momento que no necesita en cautín, sucede que descuidadamente se coloca éste sobre el banco de trabajo, de tal forma que su candente punta chamusca el tablero. Pero si esto ya le ha sucedido, no es necesario que se repita. Simplemente, tome una lata ordinaria de café y doble los lados hacia adentro. La lata es lo suficientemente grande para que se destaque bien en todo momento, y resulta un soporte para el soldador, virtualmente a prueba de vuelcos. |