La práctica esmeriladora que se adapta al poste de herramientas del torno para emplearla en un sinnúmero de tareas, produce una gran cantidad de polvo abrasivo y de arenilla que muy bien podría perjudicar algunas de las piezas del torno mismo. Por esta razón, la bancada del torno y los cojinetes del cabezal deben protegerse cubriéndolos con una tela de lona o papel grueso. Se aconseja, también, colocar una bandeja de poca profundidad, que contenga aceite o agua, debajo de la misma piedra de amolar, para que recoja todas las partículas abrasivas, conforme se van esmerilando las piezas. Charles W. Woodson, Chicago, Illinois. |