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¡Arriba Vaquero! Por Dick Hutchinson El joven "cowboy" de la familia podrá galopar con su ídolo favorito de la TV en este corcel de madera
LA POPULARIDAD del caballito mecedor, uno de los juguetes favoritos de la gente menuda desde fecha inmemorial, es cada vez mayor con las películas del Oeste que continuamente aparecen en los programas de televisión. Para representar todas las proezas de los llaneros durante los días de la diligencia, el pequeño vaquero de la familia, generalmente se sube a la banqueta del piano o se trepa sobre el brazo de un butacón. Imagínese la emoción que sentiría el pequeñuelo, si contara con este magnífico corcel para "recoger ganado," y "perseguir a los bandoleros y cuatreros que campean a su albedrío por las llanuras." y para que el regalo lo satisfaga plenamente, obsequie: al niño con una indumentaria completa de vaquero.

       El cuerpo del caballito está hecho de varias tablas de pino blanco, tallándose las capas exteriores al contorno apropiado. Al seguir los planos de la página siguiente, corte las piezas del cuerpo y de la cabeza con una sierra de cinta. La cabeza se ensambla con cola y puntillas de acabado, y se alisa burdamente con una lijadora. A continuación, se arma el cuerpo, también con cola y puntillas de acabado; acto seguido, las patas, hechas de roble de 1" para que proporcionen 1a mayor solidez posible, se cortan para darles forma y después se lijan en principio.

       Los balancines que sostienen el caballito, se hacen con varilla de 3/8" que se calienta y dobla al tamaño apropiado en un tornillo de banco. Coloque los bujes en las patas del caballo e instale los colgadores en el interior de aquéllos. Llegado este momento, encole y clave las patas al cuerpo, ajustando éstas a los colgadores.

       El cuerpo total del caballo se conforma con una escofina. Rellene y lije toda la superficie hasta dejarla bien lisa. Hecho esto, déle una mano de goma laca a todo el conjunto; más tarde el juguete puede pintarse, o cubrirse con pelusas de fieltro. Este último método produce una apariencia de asombrosa realidad. Primero, mezcle un esmalte de casi el mismo color de la pelusa que se va a emplear, y aplíquelo a pistola, o a brocha. Cuando el esmalte está apunto de secarse, la pelusa se pasa por un tamiz sobre el cuerpo del caballo, y se oprime bien con los dedos, en dicha superficie. Cepíllela ligeramente con una brocha, déjela secar, y cepíllela de nuevo más tarde. Para la crin y cola del caballo, destrence una soga de henequén. Corte una ranura de 1/4" en la parte superior del cuello y encole en su interior los trozos de fibra, a modo de crin. Para fijar la cola, quite la pelusa en el sitio donde ha de ir aquélla, cubra dicha parte con pegamento, y clave con grapas los trozos de henequén adecuados. El pedestal se hace de roble.
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¡Arriba Vaquero!

Fuente: Revista Mecánica Popular - Volumen 14 - Febrero 1954 - Número 2


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Idea original de Mi Mecánica Popular por: Ricardo Cabrera Oettinghaus