Al freír alimentos, la cocina en sí y, a veces, hasta las paredes que quedan cerca de la hornilla, se salpican de grasa. Para conservar sus paredes limpias de salpicaduras, haga un resguardo utilizando un envase grande de metal, tal como una lata de manteca o de aceite. Corte la lata a la mitad y doble su borde para quitarle el filo. A continuación, atornille una perilla de plástico, de vidrio, o de madera, a la parte superior del resguardo. Martin Mantell, Hazleton, Pennsylvania. |