Los mangos de martillos que se dejan secar demasiado y se tornan quebradizos, están expuestos a romperse por el cuello. Una manera de evitar esto es lubricarlos con aceite de linaza. Esto se hace perforando un agujero de 3/8", de aproximadamente 6" de profundidad, en el extremo del mango. A continuación, el agujero se llena con aceite de linaza crudo y se tapa con un tapón de madera dura. El aceite satura gradualmente todo el mando de madera, y el agujero se rellena con aceite de linaza cada vez que se estime necesario. |