Una nueva fotocélula, del tamaño aproximado de una judía, es más sensible a la luz que los ojos eléctricos que se utilizan hoy día, a pesar de que el tamaño de estos es cien veces mayor. El ojo en miniatura es un pequeño cartucho que contiene una oblea de germanio y un lente de cristal. Debido a que su rendimiento de energía es comparativamente alto, la fotocélula resulta adecuada para operar directamente los reveladores que regulan muchos procesos de producción. Entre sus posibles usos se incluyen la regulación de sistemas calefactores y la búsqueda de blancos industriales para proyectiles dirigidos. |