La plomería puede no ser un oficio musical, pero John Robey, de Honolulu, convirtió una colección de tubería, desechada por un plomero, en un xilófono. El costo de este instrumento musical ascendió a sólo un dólar - el importe de la pintura y de la base de madera. Cada tubo tonal se cortó para producir la nota deseada después de innumerables pruebas y ensayos. Para algunas notas se cortó una ranura ancha a lo largo del tubo; para otras, sólo fue necesario hacer una incisión estrecha para producir la tonalidad apropiada. Para impedir que la tubería del estante amortigüe los sonidos de los tubos tonales, Robey los hace descansar sobre una manguera de caucho y varios trozos de cordel. |