Un tornero descubrió que haciendo unas muescas a uno de los espolones de la punta en su torno para madera, es posible quitar la labor de la herramienta, aun a medio labrar, y colocarla más tarde de nuevo para seguir torneándola. El espolón amuescado deja una marca en la madera permitiendo que la labor se pueda volver a poner en su posición original, a fin de que gire con toda precisión. -Harold E. Moody, Upper Jay, N.Y. |