Cuando se tengan algunos machos de aterrajar cuyos vástagos se hayan redondeado por el uso y no puedan asirse con el volvedor de machos común y corriente, modifiquese una llave ajustable como se indica aquí. Lábrense sendas muescas de caras perpendiculares en las mandíbulas, de tal modo que al ajustarse la llave formen un cuadrado que aprisione el vástago. -A.B. Farwell, Detroit, Mich.
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