Para proteger el filo de un formón pequeño o de cualquier otra herramienta cortadora, perfore un agujero en una espiga o palo de escoba, de corta longitud, y úselo a modo de vaina para la herramienta. Rotule cada una de las vainas, a fin de facilitar su selección y de colocarla más tarde en el instrumento correspondiente. Unas gotas de aceite dentro de cada vaina, impedirán que la hoja de la herramienta se oxide. |