Gran parte de la pérdida ocasionada al trasplantar rosales o arbustos pequeños proviene de colocar incorrectamente las raíces. A veces, éstas se enmarañan y la tierra no las cubre. Estos espacios quedan llenos de aire, el cual acaba por destruir las raíces. Para evitar esto, forme un cono de tierra en el fondo del agujero donde se vaya a sembrar la planta. Separe las raíces y colóquelas firmemente sobre el cono, como indica el grabado. Al rellenar el resto del agujero, coloque la tierra apisonándola con cuidado alrededor de las raíces. Esto evita que se formen bolsas de aire y asegura el buen éxito del trasplante. |